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sábado, 28 de julio de 2012

Diomedes Meneses, preso político torturado por el estado colombiano: lo dejó en silla de ruedas, le sacó un ojo y le niega asistencia médica

Diomedes Meneses, preso político torturado por el estado colombiano: lo dejó en silla de ruedas, le sacó un ojo y le niega asistencia médica

Entrevista a Diomedes Meneses, transcripción y contexto Apcrítico
Diomedes Meneses, preso político torturado por el estado colombiano: lo dejó en silla de ruedas, le sacó un ojo y le niega asistencia médica
Esta entrevista* es un testimonio de la tortura que impera en las cárceles colombianas, la tortura es empleada contra los presos políticos de guerra y contra los presos políticos civiles, se estiman en al menos 9.500 los presos políticos en Colombia, a julio 2012.

Diomedes Meneses, preso político torturado por el Gaula (ejército), es hoy empujado a la muerte por tortura de negación de asistencia médica, por el INPEC (Instituto Nacional Penitenciario), desde hace más de dos años viene siendo privado de la debida asistencia médica, y su organismo padece de una infección que cada día lo lesiona más profundamente. Su caso es ilustrativo de la tortura que sufren las y los más de 9.500 presos políticos en Colombia. VIDEO testimonio de Diomedes Meneses:http://blip.tv/cocalo/diomedes-3393961 (se ruega adjuntar video a la publicación del texto)
Diomedes Meneses fue brutalmente torturado por el Gaula, y hoy sigue siendo torturado: por más de dos años una bacteria corroe su humanidad (…) Iguales circunstancias padecen miles de presos que son desatendidos en las prisiones colombianas, lugar donde se tortura sistemáticamente, incumpliendo el Estado colombiano sus obligaciones constitucionales de respetar el DIH, los derechos humanos” [1], denuncia el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos (CSPP). Diomedes ha sido víctima de torturas por parte del estado colombiano, quién le sacó un ojo con un puñal, e intentó asesinarlo en repetidas ocasiones, “utiliza silla de ruedas debido a la paraplejia ocasionada por las torturas propinadas por funcionarios del Gaula” [Ibíd.]
Entrevista a Diomedes Meneses, Transcripción pensamiento crítico*
A continuación la transcripción de la entrevista a Diomedes Meneses Carvajalino, preso político y de guerra.
“El 25 de mayo de 2002, un sábado, me encontraba con un compañero, Boris, en un caserío llamado El Gramal, eran las 15h00 aproximadamente cuando llegaron 42 miembros del Gaula -yo pertenezco al Ejército de Liberación Nacional, ELN-. Nosotros nos encontrábamos de civil, y cuando ellos llegan nos comienzan a disparar.
No tenía el arma en uso, la tenía guardada, yo estaba en la esquina de una tienda (…) Me propinaron este disparo en la ceja y caí al piso, mataron al otro compañero, me propinaron otro disparo explosivo en el abdomen (a quemarropa) (…) me desarmaron y luego se alejaron unos 7 metros de distancia y me lanzaron una granada de mano, la granada me levantó como 2 metros del suelo. Después llegaron y viendo que todavía estaba vivo me agarraron a patadas y culatazos, me partieron esta pierna, la derecha, a punta de culatazos de fusil. Me daban con el cañón en la cabeza. Me dieron patadas, puños, culatazos de fusil, me insultaban, me preguntaban dónde estaban los demás compañeros (…) Cuando la granada detonó me reventó por dentro y me puso a vomitar sangre por la boca, por los oídos, por los poros, pero a ellos no les importó, ellos me siguieron golpeando. Un soldado llamó al Cabo Salazar, recuerdo bien su nombre, le dijo ‘este hijo de… no quiere hablar’ entonces el otro dijo ‘ahora habla por las buenas o por malas’ entonces ese soldado me puso la bota sobre la mano izquierda y el Cabo sacó un puñal y me chuzó todos los dedos, me iba preguntando y me iba clavando el puñal. Entonces me quitaron la bota de la pierna derecha y me sacaron uña por uña todas las uñas de los dedos del pie, y así siguieron con el otro pie. Luego se me vino encima y me agarró del cabello y me estrellaba contra el piso, y me colocó la punta del puñal en el ojo izquierdo y dijo que ‘hablaba por las buenas o hablaba por las malas’… Me hizo tres lances interrogándome, al cuarto lance me pinchó el ojo izquierdo, y yo sentí como me bajaba la retina… Perdí el ojo sí… esto es una prótesis ocular. Yo ya había botado mucha sangre, estaba lleno de esquirlas por todo el cuerpo, entonces el Cabo llegó y me degolló, y yo perdí el conocimiento.
En la prensa resulto ya en la bolsa de polietileno [dónde el estado pone a los muertos]. Me trasladan a la quinta brigada y luego a la Morgue. En la morgue duro 2 días hasta que me van a hacer la autopsia, me abren desde el hueso esternón hasta la pelvis y se dan cuenta de que estoy vivo porque boté calor, y entonces el médico que estaba haciendo el procedimiento se dio cuenta de que estaba vivo. Pero no me querían dejar salir, decían que no, que continuara que yo ni siquiera me había movido… pero otro llamó a los derechos humanos. Entonces me llevaron al hospital Ramón González Valencia, me pusieron choques eléctricos, entré en coma intenso, me metieron un ventilador a los pulmones porque no respiraba, sufrí de algo que se llama catalepsia, o sea estaba muerto pero estaba vivo. Duré 2 en la morgue y 13 días en el hospital, en catalepsia, y a los 15 días me despierto. Me suben al 6to piso. Al mes y medio el Gaula me hace un atentado antes de que yo hablara, porque yo aún no podía hablar por lo del tubo de respiración. Me hacen un atentado, se metieron 3 en la habitación y quedó uno en la puerta, uno de ellos sacó una jeringa de un bolso, pero en eso llegó un guardián, y guardó la jeringa, sacaron una cámara y dijeron que venían era a sacarme fotos y se identificaron como del Gaula con unas placas. El guardián le dijo que ya me habían tomado más de 500 fotos (…) El segundo atentado fueron 2 hombres del DAS vestidos de la electrificadota, pero el guardián los reconoció, le preguntaron dónde quedaron los contadores, y él les dijo que si eran de la electrificadora cómo es que no sabían dónde quedaban los electrificadores y les dijo ‘yo sé quienes son, no lo mataron cuando tuvieron la oportunidad, y ahora no lo van a poder matar porque está bajo custodia, y si le van a hacer algo me tienen que hacer algo a mi’. Ese comandante (guardián) ya está muerto… se cayó de una garita de la cárcel La Modelo y se mató…(…)
Luego me tenían que cambiar de clínicas y de hospitales, y apenas hablé puse la denuncia en la Fiscalía. Claro cuando pude hablar los denuncié pero en el estado colombiano no se ha hecho justicia. La denuncia está con nombres, apellidos, con número de cédula, con todo: son miembros activos del Gaula. Me intentaron comprar con cierta cantidad de plata; les dije que el dinero no valía mi salud, mi pierna, etc… A mi me trajeron con 36 compañeros sin camisa, en pantalonetas, descalzo. Estoy condenado por ‘tentativa de homicidio’ pero no sé de qué tentativa se trata porque yo no les disparé, ni siquiera llegué a usar el arma. Me condenaron por rebelión y por tentativa de homicidio a 22 años de cárcel, apelé y me quedó en 17 años. (…)
Duré 97 días en la celda con un compañero que padece de un cáncer terminal y me ha ayudado siempre a moverme, a bañarme, etc; pero estando el ausente yo llamé al enfermero pero estaba muy ocupado… intenté pasarme de la cama a la silla solo y se le corrió la silla y me partí el fémur derecho. Estoy en silla de ruedas con una bolsa de colostomía para hacer del cuero, y casi no comía… Se ganó con los derechos humanos que me dieran una comida alta en proteínas, pero resulta que me estaban dando era de la misma que a todos, era un cuento. En ese sistema de hospital a cárcel, los compañeros presos políticos fueron muy solidarios conmigo (…) Tenía bolsa de colostomía y me metían una sonda por el prepucio para orinar. Los compañeros presos políticos sacaban la bolsa y la lavaban en el baño, para el baño corporal me bañaban con cuidado en una silla plástica, yo no podía mover ni las manos (…) poco a poco ya tengo fuerza en las manos, la idea es recuperar las piernas… Cuando me cambiaron de cárcel de La Modelo a esta me partí una pierna, luego por la ampolla no he podido colocarme la férula, y lo otro es que aquí no hay fisioterapeuta.(…)
En esta cárcel han venido tomando una represalia política en mi contra (…) hay puros paramilitares y hombres del Gaula, pero nos dieron a ‘escoger’ a los presos políticos entre los calabozos y el patio paramilitar (…) Me roban, me hacen caer de la hamaca, me golpearon… me habían soltado la hamaca y me caí y me golpeé muy fuerte en el piso, la cadera y la columna. Porque en un patio de esos… saben mis limitaciones físicas y saben que yo soy un preso político, y ahí hay ejército, hay Gaula, hay paramilitares… Me intentaron envenenar, pero lo único que me causó fue una fuerte infección en el estómago que me causó una diarrea de esas que uno no alcanza ni a decir ‘compañero páseme al baño por favor’ porque ya está uno sucio… Mi seguridad no la está cuidando nadie, mi seguridad la estoy cuidando yo mismo. Lo otro es que en la comunidad dónde estoy [en la que no hay presos políticos, sino paramilitares] me toca pagar si me quiero bañar, para que me bañen… Porque el compañero preso político que me estaba colaborando tiene un cáncer terminal, un linfoma Hodcking, y ya no me puede colaborar, antes si me ayudaba en todo… Ahora yo tengo que lavar la ropa, reclamar la comida… A veces duro varios días sin poder bañarme porque no cuento con los recursos suficientes. Lo otro es que lo lleven en remisión a uno, y nos toca dormir en el suelo…
Me están doliendo las piernas, ya no me las soporto, no puedo dormir tranquilo, no puedo comer tranquilo, no puedo estar tranquilo en el día porque el dolor no me deja; por eso me cambiaron a morfina pero no me calma el dolor.
Yo quiero es que se haga justicia porque están los 15 nombres de los que me torturaron a mi, están con número de cédula, nombres y apellidos, entonces por qué no han hecho justicia. Y lo otro es que me miren a mí: ¿me consideran acaso peligroso para ponerme en una cárcel de estas que es de ‘alta peligrosidad’? Miren como estoy yo… si me agarran y me bajan y me botan ahí [patio], ahí me toca estarme, porque si no viene nadie que me recoja y me ayude a montarme a la silla, ahí me toca estarme, y si duro días ahí pues me toca orinar ahí, y hacer del cuerpo ahí porque para dónde voy a coger? ¿Por qué tanta represión, tanta persecución política?
El fiscal es conocedor de mi situación, yo se la día conocer. La jueza especializada Nelly Vallejo no tuvo en cuenta mi condición, no sé qué se trae ella contra los presos políticos. No pasó la demanda para que la pasaran a la fiscalía y estaba el procurador y el fiscal ahí, y no pasaron la demanda. A ellos no les gusta que se hable de estos temas.
Sí hay persecución y bastante. Persecución y tortura. Hay tortura, tortura sicológica, verbal, me insultan. Que tengan en cuenta el cómo estoy y que por qué me niegan los beneficios (subrogados). ¿Por qué tengo que estar en esta cárcel de alta seguridad?
Nos obligaban a inyectarnos con la misma jeringa. Uno llega aquí co dolor y lo único que hacen es meterlo a uno en una celda. Uno requiere servicio médico y no le dan nada. Lo dejan a uno muriéndose del dolor. Antes de que llegaran ustedes estaba que lloraba, que gritaba del dolor, desesperado, yo no tengo tranquilidad ni para comer ni para dormir, por el dolor tan penetrante… No nos dan los medicamentos.(…)
Nos sacan a las 5 de la mañana de la celda y hasta las 18h00 no podemos volver a ingresar a la celda, y para mi situación es muy duro, al menos si me acuesto, duermo un rato… y como por el dolor no duermo casi en la noche, pues me da sueño de día y no puedo acostarme… y todo el día sentado, es por eso también que se me hinchan los pies.
De mi familia no sé nada desde hace bastantes años, no sé si están vivos si están muertos, no sé si mis hermanos están bien, si nacieron más niños, si tienen mujer… no sé nada…

NOTAS:
* La tortura es empleada contra los presos políticos de guerra y contra los presos políticos civiles, se estiman en al menos 9.500 los presos políticos en Colombia. Esta entrevista fue realizada por el CSPP en marzo 2010 y transcrita por el equipo de Pensamiento Crítico (Apcrítico) en 2012. Constituye un documento importante dada la contundencia del testimonio, que ha logrado sortear la censura carcelaria. Este testimonio cobra mayor relevancia dado que la tortura de negación de asistencia médica se ha instalado como un dramático sistematismo contra los presos políticos. La situación de Diomedes se ha empeorado, y sigue la negativa de asistencia médica como forma de tortura contra él y miles de presos políticos.
[1]http://www.comitedesolidaridad.com/index.php?option=com_content&;view=article&id=559:despues-de-dos-anos-diomedes-meneses-carvajalino-continua-sin-recibir-atencion-medica-adecuada&catid=23:comunicados&I
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Entrevista en VIDEO testimonio de Diomedes Meneses: http://blip.tv/cocalo/diomedes-3393961



sábado, 12 de mayo de 2012

Cárceles al desnudo: Cuando las madres de presos colombianos hacen vibrar las calles de dolor


Cárceles al desnudo: Cuando las madres de presos colombianos hacen vibrar las calles de dolor

Transcripción  y texto Apcrítico, Videos Hernán Durango, Pacocol


VIDEO-MARCHA "CARCELES AL DESNUDO" EN BOGOTÁ. 11 DE MAYO-2012

‪VIDEO (2)-MARCHA "CARCELES AL DESNUDO" EN BOGOTÁ. 11 DE MAYO-2012

‪VIDEO (3)-MARCHA "CARCELES AL DESNUDO" EN BOGOTÁ. 11 DE MAYO-2012

‪VIDEO (4)- MARCHA "CARCELES AL DESNUDO" EN BOGOTÁ. 11 DE MAYO-2012



Al grito de "no a la pena de muerte", de "¡No más torturas!", de "¡derecho a la salud!", de "¡Abajo a la tortura en las cárceles de Colombia!", de "¡no más traslados!" y de "¡abajo la extradición!" desfiló una multitudinaria marcha de familiares y amigos de los más de 9500 presos políticos y de las decenas de miles de presos sociales, hacinados en las cárceles colombianas, en las que los niveles de hacinamiento rebasan el 40% [1].

"Son ya más de 10.000 prisioneros políticos de conciencia en las cárceles de Colombia, esa es una cuenta que hay que tener: ¡más de 10.000 presos políticos [2] en Colombia!", expresa un marchante.

"Han asesinado presos, a todos, a presos políticos y a no políticos; a los presos no les permiten asistencia sanitaria, les roban el dinero, les botan la comida que les llevamos con todo el sacrificio. Estamos exigiendo el derecho a la vida, a la salud, a una vida digna para los presos. Que los trasladen cerca de sus familias porque las familias somos pobres y no podemos visitarlos. A veces los trasladan de cárcel y ni siquiera le avisan a los familiares. Los discriminan no tienen derecho de ir al médico.", testimonian las madres.

Iván Cepeda: "los presos merecen respeto a sus derechos, y merecen estar en condiciones dignas, las cárceles del país son el infierno del infierno."

"¡No a la pena de muerte!" "¡no a la extradición!" gritaban las madres con sus voces quebradas de dolor en las calles colombianas, rumbo al ministerio del interior y de justicia de Colombia, en Bogotá. Con pancartas en las que se leía: "No más tortura" y "no a las infamias de la extradición; ¿venderías a tu hermano a otro país?" desfilaron miles de familiares. "Protestamos contra la extradición porque pedimos respeto a los derechos humanos de nuestros presos; que no se envíe más colombianos a cárceles extranjeras (EEUU)", testimonia una madre.

Hernando Gómez: "Las mujeres que están marchando aquí desnudas están obligadas a llamar la atención de esta forma al estado colombiano y a la sociedad colombiana sobre un fenómeno que muchos no quieren ver: las graves violaciones a sus derechos humanos que sufren más de 100.000 personas que se encuentran privadas de la libertad en las cárceles de Colombia, hacinadas, sin derecho a la salud, sin derecho al agua, con mala alimentación y víctimas de maltratos y de tortura. (...) El sistema carcelario colombiano es un sistema ideado y diseñado para reprimir a los seres humanos.(...) Esta vulneración a los derechos humanos pasa contra el 99% de los presos, los presos políticos y los presos sociales, porque por otro lado hay un 1% de presos privilegiados: que son contratistas, para-políticos, y personas de ese nivel de influencia del gobierno, que están en celdas con jacuzzi, conducen sus partidos políticos desde las cárceles.... Llama la atención de que son los criminales de Lesa Humanidad los que gozan de estos privilegios, son políticos afectos tanto al actual como al anterior gobierno. (...) El estado colombiano no tiene derecho a someter a torturas y a tratos crueles, inhumanos y degradantes a los presos, que no deben ser sometidos a una cantidad de vejámenes como en estos momentos están siendo sometidos."

Familiar de preso: "Los envían lejos de la ciudad donde viven sus familiares para que no podamos ir a visitarlos, para que los familiares paguemos la condena con ellos"

"¡No les ponen médico, los tienen olvidados!"

"¡No más abusos del INPEC!" "¡No más hacinamiento!"

"¡Abajo los muros de las prisiones!, ¡No más tortura! seguían coreando los manifestantes una vez frente al ministerio.

"tienen a los presos como perros en las cárceles, y la sociedad colombiana es aún muy indiferente a esta situación, no colabora con los familiares", testimonia un familiar marchante.

"Queremos que se acabe la corrupción del INPEC (Instituto Nacional Penitenciario), que nuestros familiares sean trasladados a su lugar de origen.", testimonia otra madre. 

Testimonio de madre de preso: "En la cárcel la Modelo ya no les dejan recibir útiles de aseo, y les van a quitar la entrada de alimentos. Ellos en este momento están en desobediencia civil dentro de las cárceles, ellos en este momento están en huelga de hambre para apoyar a las madres que estamos acá luchando por ellos.

Los presos de la Modelo reciben golpizas. A nosotras nos cogen la comida que les llevamos y la tiran al piso, a ellos les pegan, los dejan sin agua por días, no tienen derecho a un médico, nunca les dejan ver a un médico, esa cárcel la Modelo es una tortura y una pena de muerte para los que llegan allá, el hacinamiento es.... Nosotras vamos a continuar con esta movilización el tiempo que sea necesario:
Nosotras vamos a ser la voz de los que no tienen voz en las cárceles.(...) Para que nuestros presos no sean tratados como animales.

El INPEC tiene un negocio: quitaron la posibilidad de que los familiares les lleváramos útiles de aseo, para que ellos, el INPEC, cuerpo de guardia, pudiera hacer negocio con eso. No les dejan entrar comida para lo mismo, para ellos venderles la comida.

Le digo al ministro que por qué no manda a una mujer con una cámara escondida para que vean lo que nosotras pasamos para visitar a nuestros presos, que vean cómo nos maltratan, cómo nos empujan, cómo nos botan la comida, nos maltratan para visitar a nuestros presos. "

"Senadora colabórenos a las madres de presos que estamos viendo a nuestras hijos sufrir allá en esas cárceles", le pide una madre a Piedad Córdoba, a su llegada.

Piedad Córdoba: "Solicitamos al gobierno una visita para mirar la situación de las más de 100.000 personas que hay en las cárceles colombianas Unas personas privadas de la libertad en razón del conflicto, y en general el tema de todos los presos. Sus situaciones médicas, situaciones procesales, y situaciones que inclusive ponen en riesgo sus vidas en razón de la mezcla de prisioneros que se da en las cárceles del país [en total violación al DIH el gobierno mezcla a los presos políticos, y a los presos políticos de guerra con los paramilitares, lo que ya ha causado muertes y atentados a la integridad de varios presos].

Para el caso de los presos políticos es mucho más complicado: hay una negativa total a la prestación del servicio médico, se han muerto muchos en las cárceles por falta de asistencia médica, algunos se han suicidado, y por esa razón es muy importante una veeduría a las cárceles.

Llegarse el punto inclusive que para que una persona pueda comprar un medicamento le cobran un porcentaje y en el interior de la cárcel hay un banco en que hay que consignar la plata. El país no tiene ni la menor idea de lo que pasa en las cárceles."

"¡Hay presos inocentes!" gritan los manifestantes.

Piedad Córdoba: "Al gobierno ya se le han pasado tres informes"

Una multitud de madres, familiares, amigos y defensores de los derechos humanos, la Fundación Lazos de Dignidad, la Campaña Traspasa los Muros, el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, Piedad Córdoba (Marcha Patriótica), Iván Cepeda (Rep.Cámara PDA), Hernando Gómez y miembros de diversos organismos defensores de los derechos humanos, acompañaron en la mañana del viernes 11 de mayo en Bogotá a los participantes en la marcha denominada "Las cárceles al desnudo", en la cual centenares de madres de presos desfilaron desnudas por los derechos de sus hijos presos en cárceles de Colombia. 

Los manifestantes caminaron por la céntrica carrera séptima hasta las instalaciones del Ministerio Del Interior Justicia para expresar rechazo ante las autoridades contra la desigualdad, la tortura, la falta de agua, la no garantía del derecho a la salud, y el ensañamiento en más de una vez probado de negar expresamente el derecho a la salud como forma de tortura y tentativa de homicidio que en tristes ocasiones se ha saldado con fallecimientos, los familiares protestaron igualmente contra el traslado a centros penitenciarios alejados de sus familias, y contra la extradición, entre otros derechos vulnerados. También se alzó la voz contra los sufrimientos que padecen a diario sus seres queridos en los centros penitenciarios convertidos en verdaderos centros de tortura.

NOTAS:

[2] ‘Secuestro carcelario’: presos bajo montaje judicial, presos durante años sin juicio y sin pruebas, presos políticos



viernes, 2 de marzo de 2012

Manifiesto por la Paz hasta la última gota de nuestros sueños

Manifiesto por la Paz hasta la última gota de nuestros sueños



Existe en el corazón de América un refugio humano abrazado a tres cordilleras, arrullado por exuberantes valles, frondosas selvas, y bañado por dos océanos. Manantiales y caudalosos ríos convierten las tierras en prodigios de fertilidad, culminando al sur en la Amazonía: lo que convierte a Colombia en objeto de grandes codicias. Y desde ahí empieza el martirio de un pueblo: desde la cartografía de la codicia de un puñado. Colombia, a pesar de tenerlo todo para hacer posible la vida digna de la totalidad de sus 48 millones de habitantes, padece una élite continuadora de la violencia colonial, que se atornilla en el poder local ofertando las riquezas del país al poder transnacional, condenando al pueblo a una sangrienta historia de despojos. Hemos olvidado ya cuántas generaciones no han conocido jamás un asomo de paz, ni voluntad de los gobernantes para permitir que sobre este suelo habite por fin una democracia real, no una pantomima macabra de rituales de urnas que pierden su sustancia democrática ante el exterminio contra la oposición política.
A fuerza de represión incesante para apagar el germen de la dignidad, los gobernantes han pretendido forzarnos a enterrar en las profundidades del dolor nuestros gritos de apabullada humanidad.
1. Hacemos de la empatía social el primer paso hacia una verdadera paz

Nosotros hemos decidido conjugar el sentir de nuestro pueblo a la primera persona del plural, porque somos pluralidad, y porque hacemos de la empatía social el primer paso hacia una verdadera paz: el sentir  de nuestro pueblo clama justicia en la voz de sus desterrados, despojados, empobrecidos, marginados, desaparecidos, encarcelados, amordazados, torturados, asesinados. Y nosotros decidimos ser ‘nosotros’ también con nuestros presos y muertos: porque si bien la violencia de una intolerante élite ha pretendido borrar sus ideas y sus sueños eliminándolos físicamente o separándolos de nosotros mediante rejas abyectas, en nosotros siguen vivas sus ansias de justicia y dignidad.

2. Terror que configura el latifundio a favor del gran capital

El 68% de los colombianos vivimos en la pobreza, ocho millones de nosotros deambulamos por las calles en la indigencia. Más de 5 millones hemos sido desplazados violentamente por las fuerzas represivas oficiales o paramilitares que colaboran fielmente con el regimiento militar. Hemos sido sometidos al terror que configura el latifundio a favor del gran capital transnacional, en detrimento de nuestras condiciones de sobrevivencia y dignidad, en detrimento de la soberanía alimentaria, y de la paz. Masacres, bombardeos, aspersiones y envenenamientos del suelo y del agua, preceden nuestras enlutadas marchas de destierro forzado. Nosotros los campesinos, los afrodescendientes, los indígenas que hemos intentado vivir en los suelos de nuestros ancestros, hemos sido exiliados. 
Reventamos de dolor porque ya se ha rebasado el límite de resignación al sufrimiento. Cuando protestamos sufrimos exterminio, o somos sometidos al ostracismo y al silencio que impone el terror estatal. 

3. Abrir los espacios de tolerancia a la reivindicación social, para hablar de paz

Somos ocho mil presos políticos a quienes se nos violentan todos los derechos humanos, ocho mil que gritamos en medio de la indiferencia de esta sociedad amordazada y empujada a la alienación, que gritamos bajo las torturas aberrantes que la dignidad no se arranca como se nos arrancan las uñas, que las rejas no impiden que los sueños existan. La institución carcelaria que denunciamos como campo de exterminio de la reivindicación social, llega incluso a denegarnos la asistencia médica como forma de tortura, empujándonos a la muerte. La organización social, el pensamiento crítico, el estudio de la historia y la sociedad colombiana han sido proscritos; a los defensores de los derechos humanos, a los sindicalistas, a los intelectuales críticos, a los artistas comprometidos con su entorno, a los ambientalistas, a los líderes comunitarios, a los campesinos, se nos considera criminales y “terroristas”.

Somos defensores de la paz, y se nos acalla por no estar de acuerdo con que decenas de miles de niños mueran anualmente en Colombia por desnutrición, falta de agua potable y enfermedades curables; por reclamar una educación gratuita que se piense para la soberanía, por reclamar que la salud sea un derecho y no una mercancía, por alzar nuestras voces contra el saqueo de nuestros recursos. Hay una guerra estatal contra el pensamiento y la empatía: nos asesinan las fuerzas represivas oficiales o las paraestatales sin que hayamos siquiera empuñado las armas. Infinitas voces yacen en las fosas comunes, otras tantas quedan esparcidas en el pavimento entre los charcos de sangre que dejan los sicarios pagados para eliminar la voz disidente.

4. La guerra de la que no se habla: la guerra sucia

Los civiles estamos siendo diezmados por la guerra sucia: el terrorismo de estado es también parte de la guerra, esa parte que nunca se nombra en los mass-media y que sin embargo representa el raudal más caudaloso del baño de sangre. La llave de la paz es exigir que cese la práctica estatal de exterminar la participación política civil, porque al verse esta participación política arrinconada de manera sistemática, los medios de reivindicación social devienen armados.

No somos “la democracia más antigua de América Latina” porque no la hemos conocido. Se nos obliga a callar para que seamos cómplices de la sanguinaria “Seguridad”, que no es otra cosa que la seguridad para que ejerzan el saqueo las transnacionales sin tener que escuchar la justa reivindicación popular; una “seguridad” que se traduce en violación de la soberanía alimentaria para las mayorías.

5. Intervencionismo de EEUU apuntala la guerra y es peligro regional

Los mismos que han convertido a una parte de los empobrecidos de Colombia en carne de cañón para proteger los intereses de las transnacionales y de una minoría criolla, permiten la instalación de la amenaza imperialista contra nuestros hermanos de la región. Hemos sido condenados a renunciar a la soberanía que heredamos de las campañas libertadoras del siglo XIX, y asistimos a la instalación de bases militares estadounidenses, desde donde se imponen las doctrinas de apisonamiento de los derechos humanos y el manejo del narcotráfico como una herramienta más de dominación. Los estadounidenses gozan de total impunidad para los crímenes que cometan en Colombia, en virtud de la inmunidad que les es otorgada por el estado colombiano. Los EEUU justifican su intervencionismo bajo el pretexto de la “lucha contra el narcotráfico”, cuando en realidad éste fortalece sus mismas arcas y asimismo a un gobierno y a sus estructuras narcoparamilitares, a la par que criminalizan al campesino cultivador de la hoja de Coca a sabiendas que ésta no es cocaína.

6. La paz no es degradar en extremo al opositor     
    
Son los mismos gobernantes que posan exhibiendo manos cortadas y lanzan carcajadas de júbilo al lado de cadáveres, los que pretenden convertirnos a todos en aplaudidores del exterminio. Son los mismos gobernantes que han puesto tarifas a la vida, impulsando los mal llamados ‘falsos positivos’ que no son otra cosa que asesinatos de civiles para implementar los montajes militaro-mediáticos para la guerra sicológica: usando los cadáveres para el exhibicionismo necrofílico que busca degradar al opositor al presentarlo en bolsas negras, como pedazo de carne. Nosotros decimos que las y los colombianos no son pedazos de carne, y rechazamos dicha estrategia del terror estatal que enferma a la sociedad entera, degradando la ética. 
Se alza el clamor por una paz con justicia social para las mayorías: una paz que nazca del debate conjunto.

7. Negociación política, cambios estructurales, cuestionar el modelo económico

La solución política es el clamor del pueblo colombiano: implementar cambios estructurales de fondo que eliminen las condiciones de despojo, desigualdad y exclusión que han dado lugar a las múltiples formas de resistencia. Urge una verdadera reforma agraria, urge la cesación de la práctica estatal de exterminar la oposición política, el desmonte de la estrategia paramilitar, la cesación de la entrega del país en concesiones a multinacionales (el 40% del país está hoy pedido por multinacionales mineras), el fin del sometimiento a la bota estadounidense. Se trata de replantear el modelo de desarrollo de la sociedad colombiana: el ser una economía dependiente, concebida como una bodega de recursos, con un desarrollo endógeno nulo, es el gen de la guerra.

No se trata de una negociación superficial, ni de negociar prebendas a la ‘reinserción’ para los insurgentes, que lo único que haría sería reinsertar a miles de mujeres y hombres a la pesadilla del hambre que crece a diario en los cinturones de miseria de las ciudades. Tampoco se trata de negociar una ‘reinserción’ para avalar que luego miles de ‘reinsertados’ sufran el exterminio estando inermes, como ya ha sucedido más de una vez en la historia de Colombia. Apelamos a la responsabilidad social e histórica: no queremos avalar otro genocidio descomunal, ni podemos pretender que el campesino despojado se resigne a la indignidad.

8. Redefinir las partes en conflicto con una visión integral, para caminar hacia la paz

La paz no es un acuerdo solamente entre el gobierno y las guerrillas, porque las partes en este conflicto van más allá de esa definición estrecha que lo único que busca es quitarle su carácter esencialmente social y económico al conflicto: las partes somos todos los colombianos; también consideramos parte del conflicto a las transnacionales que se benefician del despojo fomentando masacres y desplazamientos poblacionales; a los Estados Unidos que constantemente intervienen en nuestros asuntos. Uno de los puntos medulares del problema es el negocio gigantesco que el complejo militar-industrial estadounidense y europeo tiene con el gobierno colombiano: la compra de aparatos de destrucción es financiada por el erario público, y por una creciente deuda externa que se le endosa de manera ilegítima a todo el pueblo colombiano.

9. Por la paz con justicia social hasta la última gota de nuestros sueños

No creemos en acuerdos que se basen sólo en la entrega de armas, porque lo que sustentaría una verdadera paz en Colombia sería que los codiciosos depusieran su codicia, cesaran la depredación de los recursos de Colombia a costa del despojo y genocidio contra sus gentes. Para la paz haría falta que el latifundio, las transnacionales, el estamento militar, desactivaran su herramienta paramilitar; y que cesaran definitivamente las pretensiones del fuero penal militar y demás artimañas del lúgubre aparato de impunidad que perpetúa el horror. El gasto militar es descomunal: más de 12.000 millones de dólares anuales; para la paz reclamamos que esta suma sea invertida en salud, educación, vivienda, desarrollo endógeno.

Queremos poder participar en el debate político amplio, en la construcción social sin ser asesinados; queremos que cese el exterminio contra la reivindicación social, que sean liberados los presos políticos, que cese la desaparición forzada… Son algunos pasos.

Nuestra intención es acercarles al sueño de un pueblo, que a fuerza de terrores se ha tardado en nacer. Hacemos un llamado a la opinión pública internacional para que se solidarice con el pueblo colombiano, y lo acompañe en un proceso de negociación política del conflicto social y armado. Entendemos que el conflicto es ante todo social, y deviene armado ante la intolerancia política del estado, y que la guerra en Colombia tiene su principal factor de durabilidad en la alimentación que los Estados Unidos suplen a los aparatos del estado.

En el corazón de América, al son de tambores, de gaitas, acordeones, el alma de un pueblo danza; custodia en la policromía de su piel milenios de historia; guarda recónditos saberes susurrados por las selvas. Un pueblo llora sobre las tumbas desparramadas en su latitud silente. Latiendo está Colombia con una geografía repleta de cantarinas cascadas, de multitud de verdes; se enrisca, se extiende, se oculta selvática, se asoma abisal y oceánica; nada en ella es avaricia, es toda abundancia; su pueblo clama por vivir dignamente en el paraíso que unos pocos pretenden atesorar: “¡POR LA PAZ, HASTA LA ÚLTIMA GOTA DE NUESTROS SUEÑOS!”

Febrero 2012, desde la empatía esencial, equipo de colaboradores de La Pluma

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viernes, 27 de enero de 2012

Sigue actuando a sus anchas el brazo paramilitar del Estado, denuncia la Comunidad de Paz de San José de Apartadó otro asesinato de uno de sus integrantes

Sigue actuando a sus anchas el brazo paramilitar del Estado

Enviado por cdpsanjose el Jue, 2012-01-26 13:04. :: Constancias
Los medios de comunicación y el discurso oficial siguen negando la existencia y el accionar de las estructuras paramilitares mientras éstas, gracias a ese encubrimiento, actúan con más descaro y seguridad. El Presidente Santos acaba de promover a los comandantes de la Brigada XVII y de la Policía de Urabá, quizás por haber servido eficazmente de apoyo y protección a esas estructuras paramilitares, mientras le miente al país y al mundo afirmando que ya no existen.
Nuestra Comunidad de Paz deja constancia nuevamente ante el país y el mundo de sus últimas acciones:
  • El miércoles 11 de enero de 2012, a cinco minutos del caserío de San José de Apartadó, a las 17:45 horas, fue ejecutado el campesino GUSTAVO GUZMÁN URREGO. Los tiros fueron escuchados claramente desde el asentamiento de San Josesito, sede principal de nuestra Comunidad de Paz, por lo cual miembros de la Comunidad verificaron rápidamente la información y se comunicaron con la Defensoría del Pueblo para solicitarle que diligenciara el levantamiento del cadáver. La Defensoría reportó el hecho a la fuerza pública y se le respondió que “no sabían nada de lo ocurrido”, a pesar de la intensa presencia militar y policial en el caserío. El cuerpo de Gustavo duró más de 20 horas en el lugar de su ejecución, como ha ocurrido en otros numerosos casos y como una muestra más de humillación a la víctima y de desconocimiento de su dignidad humana. La fuerza pública alegaba que no encontraban el cadáver, mientras éste yacía a la vista de todo el mundo.
  • Entre los días sábado 14 y miércoles 18 de enero de 2012, grupos de paramilitares con uniformes de camuflado y armas largas, provenientes de la base paramilitar de Nuevo Antioquia, que ha gozado de protección oficial durante más de 15 años, incursionaron nuevamente en las veredas La Esperanza (de nuestra Comunidad de Paz) y El Porvenir. En ambos sitios visitaron las casas de los campesinos y anunciaron que va a asesinar a más gente y que tienen que exterminar a la Comunidad de Paz, pues es para ellos, actualmente, el único estorbo que encuentran en la zona. Afirmaron, además, que sus acciones están siendo coordinadas con la fuerza pública a fin de patrullar conjuntamente las veredas y que los campesinos que se nieguen a trabajar con ellos como informantes tendrán que abandonar las zonas o asumir las consecuencias. Dijeron también que actualmente hay en el área unos 500 paramilitares pero que muy pronto serán más, pues se están reforzando.
  • El martes 17 de enero de 2012, a las 17:00 horas, cuatro personas fueron detenidas arbitraria e ilegalmente por la fuerza pública, en el caserío de San José de Apartadó, y acusadas sin fundamento alguno de haber participado en la ejecución de Gustavo Guzmán el 11 de enero. La Comunidad le solicitó a la Defensoría del Pueblo que verificara los motivos y la legalidad de dichas detenciones, pero la Defensoría no dio respuesta alguna. Después de algunas horas los detenidos fueron dejados en libertad, lo que evidencia aún más la arbitrariedad e ilegalidad de los procedimientos que se están utilizando contra el campesinado de la zona.
  • El viernes 20 de enero de 2012, otro grupo de paramilitares salió de la vereda Playa Larga, de la finca La Marina –propiedad de los paramilitares- aproximadamente a las 8:00 horas, y subió hasta la vereda La Esperanza ubicándose por un tiempo en los predios de la Comunidad de Paz. Allí profirieron nuevas amenazas contra la Comunidad, anunciando su exterminio, y luego continuaron su recorrido. Ese mismo día otro grupo paramilitar hizo presencia en la vereda El Porvenir.
Los hechos evidencian, una vez más, que nada ha cambiado. El Estado sigue amparando y reforzando el paramilitarismo, encubriendo las ejecuciones y pisoteando la libertad y los derechos fundamentales de las personas, sin que los organismos de control actúen en su defensa y la impunidad continúe afirmándose en forma rampante.
Continuamos, como siempre, defendiendo la vida y los derechos fundamentales de los integrantes de nuestra Comunidad de Paz y del campesinado de nuestro entorno, sabiendo que para ello contamos con el respaldo moral de numerosas personas, en el país y en muchos rincones del mundo, que aún conservan principios éticos y a los cuales agradecemos, una vez más, su solidaridad incondicional.
Comunidad de Paz de San José de Apartadó
Enero 26 de 2012