sábado, 12 de mayo de 2012

Cárceles al desnudo: Cuando las madres de presos colombianos hacen vibrar las calles de dolor


Cárceles al desnudo: Cuando las madres de presos colombianos hacen vibrar las calles de dolor

Transcripción  y texto Apcrítico, Videos Hernán Durango, Pacocol


VIDEO-MARCHA "CARCELES AL DESNUDO" EN BOGOTÁ. 11 DE MAYO-2012

‪VIDEO (2)-MARCHA "CARCELES AL DESNUDO" EN BOGOTÁ. 11 DE MAYO-2012

‪VIDEO (3)-MARCHA "CARCELES AL DESNUDO" EN BOGOTÁ. 11 DE MAYO-2012

‪VIDEO (4)- MARCHA "CARCELES AL DESNUDO" EN BOGOTÁ. 11 DE MAYO-2012



Al grito de "no a la pena de muerte", de "¡No más torturas!", de "¡derecho a la salud!", de "¡Abajo a la tortura en las cárceles de Colombia!", de "¡no más traslados!" y de "¡abajo la extradición!" desfiló una multitudinaria marcha de familiares y amigos de los más de 9500 presos políticos y de las decenas de miles de presos sociales, hacinados en las cárceles colombianas, en las que los niveles de hacinamiento rebasan el 40% [1].

"Son ya más de 10.000 prisioneros políticos de conciencia en las cárceles de Colombia, esa es una cuenta que hay que tener: ¡más de 10.000 presos políticos [2] en Colombia!", expresa un marchante.

"Han asesinado presos, a todos, a presos políticos y a no políticos; a los presos no les permiten asistencia sanitaria, les roban el dinero, les botan la comida que les llevamos con todo el sacrificio. Estamos exigiendo el derecho a la vida, a la salud, a una vida digna para los presos. Que los trasladen cerca de sus familias porque las familias somos pobres y no podemos visitarlos. A veces los trasladan de cárcel y ni siquiera le avisan a los familiares. Los discriminan no tienen derecho de ir al médico.", testimonian las madres.

Iván Cepeda: "los presos merecen respeto a sus derechos, y merecen estar en condiciones dignas, las cárceles del país son el infierno del infierno."

"¡No a la pena de muerte!" "¡no a la extradición!" gritaban las madres con sus voces quebradas de dolor en las calles colombianas, rumbo al ministerio del interior y de justicia de Colombia, en Bogotá. Con pancartas en las que se leía: "No más tortura" y "no a las infamias de la extradición; ¿venderías a tu hermano a otro país?" desfilaron miles de familiares. "Protestamos contra la extradición porque pedimos respeto a los derechos humanos de nuestros presos; que no se envíe más colombianos a cárceles extranjeras (EEUU)", testimonia una madre.

Hernando Gómez: "Las mujeres que están marchando aquí desnudas están obligadas a llamar la atención de esta forma al estado colombiano y a la sociedad colombiana sobre un fenómeno que muchos no quieren ver: las graves violaciones a sus derechos humanos que sufren más de 100.000 personas que se encuentran privadas de la libertad en las cárceles de Colombia, hacinadas, sin derecho a la salud, sin derecho al agua, con mala alimentación y víctimas de maltratos y de tortura. (...) El sistema carcelario colombiano es un sistema ideado y diseñado para reprimir a los seres humanos.(...) Esta vulneración a los derechos humanos pasa contra el 99% de los presos, los presos políticos y los presos sociales, porque por otro lado hay un 1% de presos privilegiados: que son contratistas, para-políticos, y personas de ese nivel de influencia del gobierno, que están en celdas con jacuzzi, conducen sus partidos políticos desde las cárceles.... Llama la atención de que son los criminales de Lesa Humanidad los que gozan de estos privilegios, son políticos afectos tanto al actual como al anterior gobierno. (...) El estado colombiano no tiene derecho a someter a torturas y a tratos crueles, inhumanos y degradantes a los presos, que no deben ser sometidos a una cantidad de vejámenes como en estos momentos están siendo sometidos."

Familiar de preso: "Los envían lejos de la ciudad donde viven sus familiares para que no podamos ir a visitarlos, para que los familiares paguemos la condena con ellos"

"¡No les ponen médico, los tienen olvidados!"

"¡No más abusos del INPEC!" "¡No más hacinamiento!"

"¡Abajo los muros de las prisiones!, ¡No más tortura! seguían coreando los manifestantes una vez frente al ministerio.

"tienen a los presos como perros en las cárceles, y la sociedad colombiana es aún muy indiferente a esta situación, no colabora con los familiares", testimonia un familiar marchante.

"Queremos que se acabe la corrupción del INPEC (Instituto Nacional Penitenciario), que nuestros familiares sean trasladados a su lugar de origen.", testimonia otra madre. 

Testimonio de madre de preso: "En la cárcel la Modelo ya no les dejan recibir útiles de aseo, y les van a quitar la entrada de alimentos. Ellos en este momento están en desobediencia civil dentro de las cárceles, ellos en este momento están en huelga de hambre para apoyar a las madres que estamos acá luchando por ellos.

Los presos de la Modelo reciben golpizas. A nosotras nos cogen la comida que les llevamos y la tiran al piso, a ellos les pegan, los dejan sin agua por días, no tienen derecho a un médico, nunca les dejan ver a un médico, esa cárcel la Modelo es una tortura y una pena de muerte para los que llegan allá, el hacinamiento es.... Nosotras vamos a continuar con esta movilización el tiempo que sea necesario:
Nosotras vamos a ser la voz de los que no tienen voz en las cárceles.(...) Para que nuestros presos no sean tratados como animales.

El INPEC tiene un negocio: quitaron la posibilidad de que los familiares les lleváramos útiles de aseo, para que ellos, el INPEC, cuerpo de guardia, pudiera hacer negocio con eso. No les dejan entrar comida para lo mismo, para ellos venderles la comida.

Le digo al ministro que por qué no manda a una mujer con una cámara escondida para que vean lo que nosotras pasamos para visitar a nuestros presos, que vean cómo nos maltratan, cómo nos empujan, cómo nos botan la comida, nos maltratan para visitar a nuestros presos. "

"Senadora colabórenos a las madres de presos que estamos viendo a nuestras hijos sufrir allá en esas cárceles", le pide una madre a Piedad Córdoba, a su llegada.

Piedad Córdoba: "Solicitamos al gobierno una visita para mirar la situación de las más de 100.000 personas que hay en las cárceles colombianas Unas personas privadas de la libertad en razón del conflicto, y en general el tema de todos los presos. Sus situaciones médicas, situaciones procesales, y situaciones que inclusive ponen en riesgo sus vidas en razón de la mezcla de prisioneros que se da en las cárceles del país [en total violación al DIH el gobierno mezcla a los presos políticos, y a los presos políticos de guerra con los paramilitares, lo que ya ha causado muertes y atentados a la integridad de varios presos].

Para el caso de los presos políticos es mucho más complicado: hay una negativa total a la prestación del servicio médico, se han muerto muchos en las cárceles por falta de asistencia médica, algunos se han suicidado, y por esa razón es muy importante una veeduría a las cárceles.

Llegarse el punto inclusive que para que una persona pueda comprar un medicamento le cobran un porcentaje y en el interior de la cárcel hay un banco en que hay que consignar la plata. El país no tiene ni la menor idea de lo que pasa en las cárceles."

"¡Hay presos inocentes!" gritan los manifestantes.

Piedad Córdoba: "Al gobierno ya se le han pasado tres informes"

Una multitud de madres, familiares, amigos y defensores de los derechos humanos, la Fundación Lazos de Dignidad, la Campaña Traspasa los Muros, el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, Piedad Córdoba (Marcha Patriótica), Iván Cepeda (Rep.Cámara PDA), Hernando Gómez y miembros de diversos organismos defensores de los derechos humanos, acompañaron en la mañana del viernes 11 de mayo en Bogotá a los participantes en la marcha denominada "Las cárceles al desnudo", en la cual centenares de madres de presos desfilaron desnudas por los derechos de sus hijos presos en cárceles de Colombia. 

Los manifestantes caminaron por la céntrica carrera séptima hasta las instalaciones del Ministerio Del Interior Justicia para expresar rechazo ante las autoridades contra la desigualdad, la tortura, la falta de agua, la no garantía del derecho a la salud, y el ensañamiento en más de una vez probado de negar expresamente el derecho a la salud como forma de tortura y tentativa de homicidio que en tristes ocasiones se ha saldado con fallecimientos, los familiares protestaron igualmente contra el traslado a centros penitenciarios alejados de sus familias, y contra la extradición, entre otros derechos vulnerados. También se alzó la voz contra los sufrimientos que padecen a diario sus seres queridos en los centros penitenciarios convertidos en verdaderos centros de tortura.

NOTAS:

[2] ‘Secuestro carcelario’: presos bajo montaje judicial, presos durante años sin juicio y sin pruebas, presos políticos



jueves, 10 de mayo de 2012

Madres de presos marcharán desnudas por los derechos de sus hijos presos cárceles de Colombia.

Las cárceles al desnudo - Madres de presos marcharán desnudas por los derechos de sus hijos presos cárceles de Colombia

Acompáñalas este viernes 11 de mayo del 2012, a las 10:00 a.m. en la carrera 7 con calle 26 frente a la Torre de Colpatria-Bogotá


POR: Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos

Si el Estado no puede sancionar sin agredir la dignidad en las cárceles, que ordene libertad a nuestros familiares.
Los familiares de los detenidos en las cárceles de Colombia -hermanas, hijos, madres y amigos- alzamos nuestra voz de protesta en contra de las condiciones de reclusión, los niveles de impunidad frente a las denuncias por violaciones a los derechos humanos, y los reiterados abusos de autoridad de la guardia en contra de los internos y sus familiares, situación que nos lleva a asegurar que el sistema penitenciario Colombiano es un fracaso.

Nos convocamos para caminar en contra de la desigualdad, la corrupción, la tortura, la falta de agua, la no garantía del derecho a la salud, el abandono Estatal, el traslado de los internos a centros penitenciarios alejados de sus familias entre otros muchos derechos vulnerados. Los familiares y amigos de las personas privadas de libertad sentimos como propios todos y cada uno de los sufrimientos que padecen a diario nuestros seres queridos en los centros de tortura llamados cárceles. El Estado Colombiano ha manifestado su incapacidad para sostener el buen desarrollo del sistema penitenciario, así como para garantizar que los internos puedan gozar de condiciones dignas de reclusión y acceder al ejercicio justo de sus derechos [1].

Las cárceles en Colombia tienen niveles de hacinamiento que superan tres veces su cupo, en su mayoría no cuentan con agua de manera permanente, sometiendo con esto a los internos a convivir con olores putrefactos y en medio de sus heces fecales; el acceso a la salud es un privilegio; los familiares son sometidos a tratos crueles, inhumanos y degradantes el día de visita, que van desde tocamientos indebidos de parte del cuerpo de guardia hasta agresiones verbales.

El sistema penitenciario ha tomado como una burla la obligación de respetar las decisiones de carácter judicial en las que se le ordena amparar derechos fundamentales de los internos, logrando con esto que el aparato de justicia no pueda poner freno a los abusos perpetrados en las cárceles contra los detenidos. Es notorio el irrespeto a derechos tan delicados como la salud y la vida, los cuales a pesar de requerir atención inmediata y encontrarse tutelados por autoridad judicial, no son atendidos por el INPEC; que puede pasar incluso más de 6 meses sin cumplir un fallo de tutela y cuando decide hacerlo lo hace a medias.

El sistema jurídico Colombiano entrega sin ningún reparo a sus nacionales en extradición, sin cumplir si quiera con la obligación de hacer de la extradición una herramienta reciproca entre los países, prueba de ello el número elevado de ciudadanos extraditados a los EEUU.

Hoy nos desnudamos como última opción para ser escuchadas y observadas por el Gobierno Colombiano, quien no ha entendido que los y las que se encuentran confinados en los centros de reclusión son seres humanos, ciudadanos Colombianos, con derecho a ser escuchados, respetados y no invisibilizados.

Acompáñanos y solidarízate con las personas privadas de libertad,
Marcha por los derechos de los presos en las cárceles de Colombia, 11 de mayo del 2012, 10:00 am, Cr. 7 con calle 26 frente a la Torre de Colpatria-Bogotá.

Invitan;
· Familiares de presxs a nivel nacional.

· Ex detenidxs
· Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos.
· Detenidos y Detenidas de las cárceles Colombianas.

domingo, 29 de abril de 2012

¡ASESINADO Daniel Aguirre, dirigente sindical de los corteros de caña de Colombia, país en el que son asesinados el 60% de los sindicalistas asesinados en el mundo!

¡ASESINADO Daniel Aguirre, dirigente sindical de los corteros de caña de Colombia, país en el que son asesinados el 60% de los sindicalistas asesinados en el mundo!

por APcrítico, con Comunicado SINALCORTEROS
Domingo, 29 de Abril de 2012 13:14

ASESINADO dirigente sindical de los corteros de caña de Colombia, país en el que son asesinados el 60% de los sindicalistas asesinados en el mundo

por APcrítico, con Comunicado SINALCORTEROS
  • La política de Terrorismo de Estado bajo Santos está arreciando ante la mirada impávida del mundo. Tras la desaparición de dos líderes comunitarios de la Marcha Patriótica y el asesinato en Bogotá de un miembro del Partido Comunista en el lapso de una semana, llega la noticia del asesinato de otro sindicalista colombiano.
En vísperas del 1ro de Mayo, tenemos que recordar, otra vez desde la sangre de un compañero asesinado, que Colombia es el país más peligroso del mundo para la actividad sindical, como lo expresa el departamento de DDHH de la CUT: "En Colombia se cometen el 60% de los asesinatos de sindicalistas que se presentan en todo el mundo, por una violencia histórica, estructural, sistemática y selectiva que se convirtió en pauta de comportamiento del Estado colombiano: un genocidio contra el movimiento sindical colombiano.” [1]
Bajo el gobierno de Santos ya han sido asesinados 61 sindicalistas. Al parecer las herramientas paramilitares cuyo mandato es el exterminio sindical y de la oposición política en Colombia, decidieron marcar otro 1ro de Mayo con sangre de los trabajadores colombianos, en lo que constituye un genocidio que no cesa. En su informe de febrero 2012, la CUT denuncia:"las estadísticas no dejan de agregar muertos al triste y deshonroso récord que ocupa el país en la materia de más de 3.000 asesinatos de sindicalistas desde la creación de la CUT en el año 1986." [2]
Notas de la introducción: 
[1]  informe de de la CUT, 2012: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=120921
A continuación la totalidad del comunicado emitido  por el SINDICATO NACIONAL DE CORTEROS DE CAÑA (SINALCORTEROS) - COLOMBIA . 28/04/12
Repudiamos asesinato de nuestro Secretario General, Daniel Aguirre
SINALCORTEROS, Florida, Valle 27/04/12.- 
SINALCORTEROS manifiesta su repudio por el execrable crimen de nuestro Secretario General, Daniel Aguirre Piedrahita, ocurrido en la noche del viernes 27 de abril, en Florida, Valle.
El asesinato de Daniel se da en el contexto de intolerancia y violencia generalizada que azotan al país, en el que se destaca el desconocimiento de los derechos laborales y las libertades sindicales, el constreñimiento a los sindicatos que luchan contra una legislación interna que contraviene la normatividad de la OIT, hechos que contribuyen a hacer de nuestro país el más peligroso para la lucha democrática de los trabajadores y el más rentable para los negocios del capital financiero y las multinacionales.
Daniel Aguirre, participó desde antes del paro de 2005 en la organización de los corteros de caña, en su decidida lucha contra la tercerización laboral y más recientemente en la consecución de las Convenciones Colectivas de Trabajo, así como en el proceso de unificar a los trabajadores agrícolas en Sintrainagro, tal como lo ha convenido la CUT. En los paros que tuvimos que hacer los corteros, ayudó en las actividades de agitación y organización en los sitios de trabajo, como también en la difusión nacional e internacional del conflicto laboral, tal como lo registraron los informativos de la CUT, la UITA y la ENS, entre otros. Fue además destacado activista en contra de los de Tratados de Libre Comercio, que tanto daño le están generando a la nación en general y en particular a la industria y el agro nacional, pero sobre todo a la clase obrera.
SINALCORTEROS reclama a las autoridades que se esclarezca este crimen, se castigue a los culpables y se repare a sus familiares. Invitamos a todos los trabajadores a manifestar nuestro repudio contra la violencia antisindical, a rodear con nuestro apoyo a la organización de los trabajadores de la caña y perseverar en la lucha civilista y democrática por alcanzar la soberanía y la democracia para la nación colombiana. No permitamos que esta reprobable acción de los violentos vaya a torpedear nuestro proceso de organización y reivindicaciones, por el contrario reafirmemos nuestro accionar de masas y nuestros criterios civilistas, como guías de nuestra actividad sindical.
Sinalcorteros hace llegar nuestras más sentidas condolencias A su esposa, Helena, a sus hijas Lorena, Daniela y Carolina y demás familiares les ofrece nuestra fraternidad y solidaridad e invitamos al acompañamiento de los funerales de este dirigente de nuestro sindicato, compañero Daniel Aguirre.
ALFONSO VIAFARA
JORGE ELIECER CAICEDO
JHONSSON TORRES
AGUSTIN CORDOBA
Presidente
Vicepresidente
Fiscal
Tesorero
ZENON ESCOBAR
JOSE ELMER CASTILLO
CARLOS ALBERTO VIDAL
Presidente subd. Cerrito
Presidente Subd. Guacarí
Presidente sub. Pradera

viernes, 2 de marzo de 2012

Manifiesto por la Paz hasta la última gota de nuestros sueños

Manifiesto por la Paz hasta la última gota de nuestros sueños



Existe en el corazón de América un refugio humano abrazado a tres cordilleras, arrullado por exuberantes valles, frondosas selvas, y bañado por dos océanos. Manantiales y caudalosos ríos convierten las tierras en prodigios de fertilidad, culminando al sur en la Amazonía: lo que convierte a Colombia en objeto de grandes codicias. Y desde ahí empieza el martirio de un pueblo: desde la cartografía de la codicia de un puñado. Colombia, a pesar de tenerlo todo para hacer posible la vida digna de la totalidad de sus 48 millones de habitantes, padece una élite continuadora de la violencia colonial, que se atornilla en el poder local ofertando las riquezas del país al poder transnacional, condenando al pueblo a una sangrienta historia de despojos. Hemos olvidado ya cuántas generaciones no han conocido jamás un asomo de paz, ni voluntad de los gobernantes para permitir que sobre este suelo habite por fin una democracia real, no una pantomima macabra de rituales de urnas que pierden su sustancia democrática ante el exterminio contra la oposición política.
A fuerza de represión incesante para apagar el germen de la dignidad, los gobernantes han pretendido forzarnos a enterrar en las profundidades del dolor nuestros gritos de apabullada humanidad.
1. Hacemos de la empatía social el primer paso hacia una verdadera paz

Nosotros hemos decidido conjugar el sentir de nuestro pueblo a la primera persona del plural, porque somos pluralidad, y porque hacemos de la empatía social el primer paso hacia una verdadera paz: el sentir  de nuestro pueblo clama justicia en la voz de sus desterrados, despojados, empobrecidos, marginados, desaparecidos, encarcelados, amordazados, torturados, asesinados. Y nosotros decidimos ser ‘nosotros’ también con nuestros presos y muertos: porque si bien la violencia de una intolerante élite ha pretendido borrar sus ideas y sus sueños eliminándolos físicamente o separándolos de nosotros mediante rejas abyectas, en nosotros siguen vivas sus ansias de justicia y dignidad.

2. Terror que configura el latifundio a favor del gran capital

El 68% de los colombianos vivimos en la pobreza, ocho millones de nosotros deambulamos por las calles en la indigencia. Más de 5 millones hemos sido desplazados violentamente por las fuerzas represivas oficiales o paramilitares que colaboran fielmente con el regimiento militar. Hemos sido sometidos al terror que configura el latifundio a favor del gran capital transnacional, en detrimento de nuestras condiciones de sobrevivencia y dignidad, en detrimento de la soberanía alimentaria, y de la paz. Masacres, bombardeos, aspersiones y envenenamientos del suelo y del agua, preceden nuestras enlutadas marchas de destierro forzado. Nosotros los campesinos, los afrodescendientes, los indígenas que hemos intentado vivir en los suelos de nuestros ancestros, hemos sido exiliados. 
Reventamos de dolor porque ya se ha rebasado el límite de resignación al sufrimiento. Cuando protestamos sufrimos exterminio, o somos sometidos al ostracismo y al silencio que impone el terror estatal. 

3. Abrir los espacios de tolerancia a la reivindicación social, para hablar de paz

Somos ocho mil presos políticos a quienes se nos violentan todos los derechos humanos, ocho mil que gritamos en medio de la indiferencia de esta sociedad amordazada y empujada a la alienación, que gritamos bajo las torturas aberrantes que la dignidad no se arranca como se nos arrancan las uñas, que las rejas no impiden que los sueños existan. La institución carcelaria que denunciamos como campo de exterminio de la reivindicación social, llega incluso a denegarnos la asistencia médica como forma de tortura, empujándonos a la muerte. La organización social, el pensamiento crítico, el estudio de la historia y la sociedad colombiana han sido proscritos; a los defensores de los derechos humanos, a los sindicalistas, a los intelectuales críticos, a los artistas comprometidos con su entorno, a los ambientalistas, a los líderes comunitarios, a los campesinos, se nos considera criminales y “terroristas”.

Somos defensores de la paz, y se nos acalla por no estar de acuerdo con que decenas de miles de niños mueran anualmente en Colombia por desnutrición, falta de agua potable y enfermedades curables; por reclamar una educación gratuita que se piense para la soberanía, por reclamar que la salud sea un derecho y no una mercancía, por alzar nuestras voces contra el saqueo de nuestros recursos. Hay una guerra estatal contra el pensamiento y la empatía: nos asesinan las fuerzas represivas oficiales o las paraestatales sin que hayamos siquiera empuñado las armas. Infinitas voces yacen en las fosas comunes, otras tantas quedan esparcidas en el pavimento entre los charcos de sangre que dejan los sicarios pagados para eliminar la voz disidente.

4. La guerra de la que no se habla: la guerra sucia

Los civiles estamos siendo diezmados por la guerra sucia: el terrorismo de estado es también parte de la guerra, esa parte que nunca se nombra en los mass-media y que sin embargo representa el raudal más caudaloso del baño de sangre. La llave de la paz es exigir que cese la práctica estatal de exterminar la participación política civil, porque al verse esta participación política arrinconada de manera sistemática, los medios de reivindicación social devienen armados.

No somos “la democracia más antigua de América Latina” porque no la hemos conocido. Se nos obliga a callar para que seamos cómplices de la sanguinaria “Seguridad”, que no es otra cosa que la seguridad para que ejerzan el saqueo las transnacionales sin tener que escuchar la justa reivindicación popular; una “seguridad” que se traduce en violación de la soberanía alimentaria para las mayorías.

5. Intervencionismo de EEUU apuntala la guerra y es peligro regional

Los mismos que han convertido a una parte de los empobrecidos de Colombia en carne de cañón para proteger los intereses de las transnacionales y de una minoría criolla, permiten la instalación de la amenaza imperialista contra nuestros hermanos de la región. Hemos sido condenados a renunciar a la soberanía que heredamos de las campañas libertadoras del siglo XIX, y asistimos a la instalación de bases militares estadounidenses, desde donde se imponen las doctrinas de apisonamiento de los derechos humanos y el manejo del narcotráfico como una herramienta más de dominación. Los estadounidenses gozan de total impunidad para los crímenes que cometan en Colombia, en virtud de la inmunidad que les es otorgada por el estado colombiano. Los EEUU justifican su intervencionismo bajo el pretexto de la “lucha contra el narcotráfico”, cuando en realidad éste fortalece sus mismas arcas y asimismo a un gobierno y a sus estructuras narcoparamilitares, a la par que criminalizan al campesino cultivador de la hoja de Coca a sabiendas que ésta no es cocaína.

6. La paz no es degradar en extremo al opositor     
    
Son los mismos gobernantes que posan exhibiendo manos cortadas y lanzan carcajadas de júbilo al lado de cadáveres, los que pretenden convertirnos a todos en aplaudidores del exterminio. Son los mismos gobernantes que han puesto tarifas a la vida, impulsando los mal llamados ‘falsos positivos’ que no son otra cosa que asesinatos de civiles para implementar los montajes militaro-mediáticos para la guerra sicológica: usando los cadáveres para el exhibicionismo necrofílico que busca degradar al opositor al presentarlo en bolsas negras, como pedazo de carne. Nosotros decimos que las y los colombianos no son pedazos de carne, y rechazamos dicha estrategia del terror estatal que enferma a la sociedad entera, degradando la ética. 
Se alza el clamor por una paz con justicia social para las mayorías: una paz que nazca del debate conjunto.

7. Negociación política, cambios estructurales, cuestionar el modelo económico

La solución política es el clamor del pueblo colombiano: implementar cambios estructurales de fondo que eliminen las condiciones de despojo, desigualdad y exclusión que han dado lugar a las múltiples formas de resistencia. Urge una verdadera reforma agraria, urge la cesación de la práctica estatal de exterminar la oposición política, el desmonte de la estrategia paramilitar, la cesación de la entrega del país en concesiones a multinacionales (el 40% del país está hoy pedido por multinacionales mineras), el fin del sometimiento a la bota estadounidense. Se trata de replantear el modelo de desarrollo de la sociedad colombiana: el ser una economía dependiente, concebida como una bodega de recursos, con un desarrollo endógeno nulo, es el gen de la guerra.

No se trata de una negociación superficial, ni de negociar prebendas a la ‘reinserción’ para los insurgentes, que lo único que haría sería reinsertar a miles de mujeres y hombres a la pesadilla del hambre que crece a diario en los cinturones de miseria de las ciudades. Tampoco se trata de negociar una ‘reinserción’ para avalar que luego miles de ‘reinsertados’ sufran el exterminio estando inermes, como ya ha sucedido más de una vez en la historia de Colombia. Apelamos a la responsabilidad social e histórica: no queremos avalar otro genocidio descomunal, ni podemos pretender que el campesino despojado se resigne a la indignidad.

8. Redefinir las partes en conflicto con una visión integral, para caminar hacia la paz

La paz no es un acuerdo solamente entre el gobierno y las guerrillas, porque las partes en este conflicto van más allá de esa definición estrecha que lo único que busca es quitarle su carácter esencialmente social y económico al conflicto: las partes somos todos los colombianos; también consideramos parte del conflicto a las transnacionales que se benefician del despojo fomentando masacres y desplazamientos poblacionales; a los Estados Unidos que constantemente intervienen en nuestros asuntos. Uno de los puntos medulares del problema es el negocio gigantesco que el complejo militar-industrial estadounidense y europeo tiene con el gobierno colombiano: la compra de aparatos de destrucción es financiada por el erario público, y por una creciente deuda externa que se le endosa de manera ilegítima a todo el pueblo colombiano.

9. Por la paz con justicia social hasta la última gota de nuestros sueños

No creemos en acuerdos que se basen sólo en la entrega de armas, porque lo que sustentaría una verdadera paz en Colombia sería que los codiciosos depusieran su codicia, cesaran la depredación de los recursos de Colombia a costa del despojo y genocidio contra sus gentes. Para la paz haría falta que el latifundio, las transnacionales, el estamento militar, desactivaran su herramienta paramilitar; y que cesaran definitivamente las pretensiones del fuero penal militar y demás artimañas del lúgubre aparato de impunidad que perpetúa el horror. El gasto militar es descomunal: más de 12.000 millones de dólares anuales; para la paz reclamamos que esta suma sea invertida en salud, educación, vivienda, desarrollo endógeno.

Queremos poder participar en el debate político amplio, en la construcción social sin ser asesinados; queremos que cese el exterminio contra la reivindicación social, que sean liberados los presos políticos, que cese la desaparición forzada… Son algunos pasos.

Nuestra intención es acercarles al sueño de un pueblo, que a fuerza de terrores se ha tardado en nacer. Hacemos un llamado a la opinión pública internacional para que se solidarice con el pueblo colombiano, y lo acompañe en un proceso de negociación política del conflicto social y armado. Entendemos que el conflicto es ante todo social, y deviene armado ante la intolerancia política del estado, y que la guerra en Colombia tiene su principal factor de durabilidad en la alimentación que los Estados Unidos suplen a los aparatos del estado.

En el corazón de América, al son de tambores, de gaitas, acordeones, el alma de un pueblo danza; custodia en la policromía de su piel milenios de historia; guarda recónditos saberes susurrados por las selvas. Un pueblo llora sobre las tumbas desparramadas en su latitud silente. Latiendo está Colombia con una geografía repleta de cantarinas cascadas, de multitud de verdes; se enrisca, se extiende, se oculta selvática, se asoma abisal y oceánica; nada en ella es avaricia, es toda abundancia; su pueblo clama por vivir dignamente en el paraíso que unos pocos pretenden atesorar: “¡POR LA PAZ, HASTA LA ÚLTIMA GOTA DE NUESTROS SUEÑOS!”

Febrero 2012, desde la empatía esencial, equipo de colaboradores de La Pluma

Para apoyar este Manifiesto, ver la siguiente URL:


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